Desarrollo de capacidades: el motor del modelo de impacto en espiral

Imagen del modelo de impacto en espiral

Nuestro modelo de impacto en espiral

El desarrollo de capacidades no es solo una actividad de apoyo en LegacyWorks Group (LWG), sino que es el combustible esencial para nuestro modelo de impacto en espiral. LWG opera con la convicción de que los retos complejos de la comunidad, como el cambio climático o la desigualdad sistémica, no pueden ser resueltos por organizaciones que trabajan de forma aislada. Por el contrario, el cambio transformador requiere un proceso emergente y adaptativo en el que la confianza, las habilidades y las redes se construyan activamente junto con los resultados del proyecto.

El modelo de impacto en espiral ilustra cómo el desarrollo de capacidades transforma los esfuerzos aislados en un cambio sistémico a través de tres fases distintas:

1. La chispa: colaboración experiencial. La espiral no comienza con un gran plan estratégico, sino con un proyecto específico y significativo que aborda una necesidad inmediata de la comunidad. A diferencia de los proyectos tradicionales que se desarrollan dentro de una sola organización (representados como un círculo estático), las iniciativas del LWG funcionan como «crisoles». Aunque producen resultados directos, como la restauración de hectáreas o la recopilación de datos, el objetivo principal de estos proyectos iniciales es crear el «tejido conectivo» de confianza y relaciones que haga posible la colaboración futura con las partes interesadas y otras organizaciones de la comunidad.

2. La expansión: la confianza como impulso. A medida que los socios trabajan juntos, los «impactos indirectos» del proyecto —relaciones más profundas, logros compartidos y mayor confianza— comienzan a revelar nuevas oportunidades que antes eran invisibles. Esto crea una espiral ascendente: la confianza generada en el primer ciclo permite a la colaboración ampliar su círculo, atrayendo nuevos socios y recursos para abordar proyectos más grandes y retos más complejos. Por eso el desarrollo de capacidades es la estrategia n.º 2 de nuestra teoría del cambio: sin cubrir las carencias de liderazgo y sin contar con líderes colaborativos y facilitadores, la espiral no puede ampliarse y la iniciativa sigue siendo pequeña y estática.

3. La transformación: hacia un cambio sistémico. A medida que la espiral se amplía, se ponen en marcha cada vez más proyectos colaborativos y la capacidad de colaboración abunda en la comunidad. Llegamos a un punto de inflexión cultural en el que la colaboración sincera se convierte en el enfoque predeterminado de la comunidad para abordar sus necesidades y prioridades. Al apoyar el desarrollo de la capacidad y la ampliación de la cartera de colaboraciones, el Modelo de Impacto Espiral permite que los esfuerzos más pequeños y localizados se combinen en algo con mucha más fuerza y potencial de impacto, en un proceso similar al de la formación de huracanes a partir de tormentas más pequeñas y vórtices de viento, en un proceso denominado ciclogénesis. El todo es mayor que la suma de las partes, lo que permite a las comunidades transformar un sistema social, económico o ecológico estable pero fallido (como un ecosistema en degradación o una economía desigual) en un nuevo estado próspero.

Lo que hacemos es importante, ya que cada proyecto debe satisfacer necesidades críticas, armonizar intereses y motivar la participación y la inversión. Pero cómo hacemos el trabajo es aún más importante. Al centrarnos en realizar el trabajo de manera que se fomente la capacidad y se transforme la cultura, nos aseguramos de que las comunidades no solo resuelvan los problemas actuales, sino que desarrollen la capacidad duradera y la infraestructura resiliente necesarias para afrontar los retos desconocidos del futuro.

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